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Collage: el arte de armar universos

Collage: el arte de armar universos

Una de las cualidades más alucinantes del arte es el poder de transformar lo ordinario en extraordinario. Así lo demostraron los genios creadores revolucionarios de inicios del siglo XX, época en que los movimientos vanguardistas desarmaron y reconfiguraron nuestra percepción de lo que puede llegar a ser una pieza artística.

En 1912, Picasso incorporó hule en forma de rejilla a su pintura ‘Naturaleza muerta con silla de rejilla’, considerada como el primer collage.

Para 1915, Marcel Duchamp introducía en su búsqueda estética el concepto readymade o ‘arte encontrado’, bajo la premisa de que cualquier objeto puede convertirse en arte al ser seleccionado e intervenido por una mente creativa. Es el artista quien vacía al elemento común de la función práctica para la que fue creado al trasladarlo al contexto artístico, donde este se llena de nuevas significaciones. Así lo hizo Duchamp con su famosa instalación ‘La fuente’ (1917), el urinario que encendió el debate en torno a lo que es -y lo que no es- arte. 

Una de las técnicas que los vanguardistas explotaron para poner en práctica esta idea fue el collage. Tan sencillo como cortar y pegar, este arte se ha mantenido hasta la actualidad como la forma de expresión predilecta de grandes artistas y, también, como un pasatiempo entretenido y accesible para todos. Con un par de revistas y periódicos viejos, fotografías, retazos de tapiz o con cualquier material que se antoje, tanto nosotros como nuestros padres y abuelos creamos alguna vez, en aquellas tardes infinitas de la niñez, paisajes cargados de color con una amalgama de imágenes que buscaban representar nuestra individualidad, puesto que ningún collage es igual a otro.

En 1967, el artista pop Peter Blake hizo el collage para la portada del álbum de los Beatles
Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Aunque la popularidad de la que hoy goza el collage fue afianzada por el arte pop, en los años 60, su historia se remonta a mucho antes. Los expertos hablan de la aparición del collage a la par que la invención del papel en China, a inicios de la era cristiana. Para el siglo XII, en Japón se rasgaban y pegaban trozos de fibra de distintos colores para decorar manuscritos. En la Modernidad, el collage se convirtió tanto en un pasatiempo para aficionados como en un recurso de los artesanos para decorar recuerdos como álbumes de fotos, tapas de libros y cuadros pequeños.

El salto del collage a las grandes galerías se dio en la segunda década del siglo XX gracias al español Pablo Picasso y el francés Georges Braque, considerados los pioneros en intervenir sus pinturas con recortes de revistas, etiquetas de licores o cigarrillos y papel reciclado. Acuñado en Francia, el término viene el verbo ‘coller’ (pegar). Más adelante, el collage evolucionó en otras técnicas como el fotomontaje, por ejemplo, en el trabajo de la fotógrafa alemana dadaísta Hannah Höch.

En la actualidad, algunos exponentes imprescindibles de este arte son Jacques Villeglé, Chambliss Giobbi, Lynn Skordal, Rebeka Elizegi, Derek Gores, Joe Webb, Barry Kite o Julia Geiser. En Ecuador, el collage tiene grandes representantes en la obra de Fernando Falconí, Paula Barragán, Marcela Ribadeneira, Alejando Mosquera o Pamela Pinto, entre muchos otros.

https://www.instagram.com/p/B-yMXRcn-rX/?hl=es-la

Uno de los colectivos locales dedicados exclusivamente a este arte es El Club de Collage, que hoy tiene su sede permanente en La Nube. En sus tres años de trayectoria, el grupo ha conformado un espacio de exploración, dispersión y aprendizaje al que cualquiera puede sumarse para desarrollar sus habilidades en el trabajo manual a través del collage análogo. Y tú, ¿qué esperas para sumarte? Atrévete a descubrir tu capacidad de crear nuevos universos con esta técnica.

Por: Abril Altamirano


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