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El cuerpo y la Tierra: un acercamiento a la danza contemporánea

El cuerpo y la Tierra: un acercamiento a la danza contemporánea

Tener conciencia y control sobre el propio cuerpo puede resultar complicado cuando nuestra rutina está llena de distracciones y prisas. ¿Te has detenido alguna vez a sentir cada músculo que se activa y trabaja para mantenerte de pie, o al dar un paso? Conforme crecemos, el movimiento se va tornando una acción automática cada vez más limitada.

Escena del documental ‘Mr. Gaga’, centrado en la vida y carrera profesional del bailarín Ohad Naharin. Dirigido por Tomer Heymann.

Actividades como bailar, hacer ejercicio o practicar yoga despiertan la conexión vital entre la mente y el cuerpo, la cual, sea por entretenimiento o con fines terapéuticos, puede representar un enorme beneficio para la salud física y psicológica.

Hallar armonía con nuestro cuerpo implica desarmar y reaprender: en la primera etapa de la vida, cuando un bebé aprende a gatear o intenta mantener el equilibrio para sentarse o pararse por primera vez, es el instinto el que lo guía a través del movimiento, con plena libertad para dar uso a cada miembro y articulación en el descubrimiento del mundo que lo rodea. Volver a ese estado primario de búsqueda y asombro es el principio esencial de la danza contemporánea.

Las formas más antiguas que se conocen de la danza estuvieron asociadas a la ritualidad y la celebración, como un medio para representar la cosmogonía, expresar sentimientos y conmemorar eventos importantes en las culturas primitivas. En el mundo occidental, a partir del Renacimiento, la aparición del ballet instauró una nueva manera de percibir las artes. La admiración por lo clásico que marcó este período impulsó una revitalización de elementos del teatro griego, que dieron paso a la implementación de movimientos estilizados y sincrónicos en la danza.

El desarrollo de esta técnica abrió el camino para la creación de un nuevo lenguaje, cuya finalidad fue alcanzar el control absoluto sobre el cuerpo. La disciplina y el arduo entrenamiento necesarios para lograrlo promovieron la apertura de las primeras academias de ballet.

Luego de varias reformas en los métodos de enseñanza que alimentaron a la danza clásica, esencialmente en Europa y Estados Unidos, a finales del siglo XIX surgió una alternativa que desafió al estricto protocolo del ballet y motivó a los bailarines a buscar otras formas de explorar el movimiento, a través de diversas técnicas como el flamenco, las danzas tribales y prácticas orientales como el yoga.

Con la Primera y la Segunda Guerra Mundial, las artes se sumergieron en un profundo cuestionamiento de la moral y la sensibilidad humana, que motivó la reinvención de las formas de expresión. Para 1950, la llamada ‘danza moderna’ atravesó una revolución estética y conceptual que derivó en lo que hoy se conoce como danza contemporánea, que continúa nutriéndose de una amalgama infinita de estilos.

En términos generales, la danza contemporánea no busca necesariamente contar una historia por medio del esquema narrativo tradicional -introducción, clímax, desenlace-; en cambio, su intención es poner en escena un concepto, a través de una estética y una ambientación determinadas.

Obra ‘Hay Alguien en la Casa’, dirigida por Jorge Alcolea. Compañía Nacional de Danza del Ecuador.

Mientras que la danza clásica apunta a la perfección y a la belleza inspirada en lo celestial, la danza contemporánea apuesta por la trasgresión de los esquemas como el sendero hacia la liberación del cuerpo. Busca volver a ese movimiento instintivo donde yace el vínculo entre lo terrenal y lo humano, hurgando en nuestras pasiones y temores.

¿Te animas a aventurarte hacia el re-conocimiento de tu cuerpo? La Nube te invita a participar en nuestras clases de danza contemporánea. Anímate a experimentar y autoconocerte en el nivel Inicial, con la guía de Sara Acosta, o perfecciona tu técnica y comparte un espacio de creación en los niveles Intermedio y Avanzado, con Cristina Baquerizo.   

Por Abril Altamirano


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